Cuantas noches sin dormir,
en el fondo tienes que admitir
no dejas de pensar en mi.
Crucificasteis tus sentimientos
por miedos ocultos.
Mi nombre, prohibisteis pronunciar,
pero jamás de tu pecho lo arrancaras.
En el rincón de tu alma estaré;
en el suplicio de mis lamento ,también
Dormida una vez más
sucumbida en la llama de tus ojos
moriré
moriré


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