Tanto oír tu silencio al hablar, tan solo eco hueco y vacío al escuchar. Mis palabras, como pájaros heridos, no logran volar hasta tu oído. Así que de esta manera decido aclamar: Mi corazón era un castillo inquebrantable, sus muros no abrían las puertas a nadie. Dentro de un cofre estaba encerrado Para que no pueda jamás ser desenterrado. La oscuridad es el reino de las sombras. Es el hogar de mentes perversas. En esta época de oscuridad, Las personas ven con maldad. Lo que solo fue generosidad. Contra mi buen juicio y sensatez, sufro en afable suplicio. No puedo decir cuándo ni dónde, y sin permiso, me sumergí en tu hechizo. Caí en tus ojos como estrellas al firmamento. Tus ojos tan brillantes por descubrir el universo. Tus ojos tan inocentes en este mundo perverso. Hiciste emerger desde mi alma, un sentimiento no explicado, que en estos tiempos es olvidado. Caí en tus palabras como en...