El corazón exhausto de sufrir y llorar,
Roba el aire y adormece en su pesar.
Respirar de tu aliento resucitó mi ser,
Juzgo, me pierdo, intento comprender.
Despierto con pensamientos profundos,
Siento que Dios no ha dado el último segundo.
Hablo sin vida, finjo una sonrisa frágil,
Amanecer sin ti y el dolor sigue aquí
Recuerdo aquellos años de cielo azul,
A tus ojos diáfanos y lleno luz
Debo despertar del sueño de agonía y pesar,
Saber que el sol brilla, radiante y sin cesar.
Hay otra vida, un sueño por emerger,
A pesar de que mi alma ahora parezca perecer.
Tu presencia se desvaneció, es una verdad cruda,
Que Dios te tenga en su gloria, en la eternidad muda.
Para José Saavedra, en mi memoria y mi oración,
Este tributo es un suspiro, una última canción.
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