Tanto oír tu silencio al hablar,
tan solo eco hueco y vacío al escuchar.
Mis palabras, como pájaros heridos,
no logran volar hasta tu oído.
Así que de esta manera decido aclamar:
Mi corazón era un castillo inquebrantable,
sus muros no abrían las puertas a nadie.
Dentro de un cofre estaba encerrado
Para que no pueda jamás ser desenterrado.
La oscuridad es el reino de las sombras.
Es el hogar de mentes perversas.
En esta época de oscuridad,
Las personas ven con maldad.
Lo que solo fue generosidad.
Contra mi buen juicio y sensatez,
sufro en afable suplicio.
No puedo decir cuándo ni dónde,
y sin permiso,
me sumergí en tu hechizo.
Caí en tus ojos como estrellas al firmamento.
Tus ojos tan brillantes por descubrir el universo.
Tus ojos tan inocentes en este mundo perverso.
Hiciste emerger desde mi alma,
un sentimiento no explicado,
que en estos tiempos es olvidado.
Caí en tus palabras como en un sueño,
Seré tu alma gemela, me decías,
y mi corazón más fuerte, latía.
Tan ingenua, alma mía, sin dudar,
De que te podría incomodar,
te dije que me has de gustar.
No hubo maldad, solo ingenuidad.
Te ruego que no lo tomes a mal.
Me acostumbraste a pensar en ti cada día,
Pensé que daré un poco más hoy día,
Porque pensé que no me lastimarías,
Pero aquí estoy, sufriendo por tus indolencias.
Me acostumbraste a levantarte temprano con una rapidez eólica.
A pensar en ti todos los días con una intensidad hiperbólica.
Me acostumbraste a tu olor y tu aliento,
Me acostumbraste a apoyarte y ser tu cimiento
Me acostumbraste a darte: lealtad y afecto.
Añoro tus ojos fijos en mí durante varios minutos,
Pretendiendo no darme cuenta.
Añoro que me busques con la mirada cuando me alejo,
Has irrumpido tarde en mi vida,
He intentado en vano detener el flujo del tiempo,
pero el ocaso seguía acercándose.
Te confesé mis sentimientos, pero te alejaste.
Luego te dije que solo deseaba tu amistad, pero me ignoraste.
Me escribías solo para solicitar lo que necesitabas,
Pero sabiendo que solo me utilizabas, sufría más.
Siempre que trataba de ayudarte te sentías ofendido y criticado,
Aunque nunca fue mi intención alejarte de mi lado.
Oh, cuán tristes son los días y las
noches sin luna,
Pero aún más triste es navegar sin
esperanza alguna.
El dolor se acelera en mi mente y en
mi cuerpo,
Oh, cómo el corazón late con dolor
por dentro.
Es como si un rayo me consumiera mi
vida,
Deseando no estar viva.
El dolor y el sufrimiento se ciñen a
mí como un enemigo.
Devorando mi alma y mi ser, dejándome
vacía y sin vida como un mendigo.
Para que entiendas mi actuar, debes
saber algo más,
Hace años, cometí muchas locuras en
nombre del amor,
Pensé que podría atraer a una persona
de la mano de mi cama,
Pero, aunque esa relación duró muchos
años, llego a su final,
No podía perdonarme, no me sentía
amada ni querida,
Si no vacía sin vida.
De esto aprendí que el amor de otra
alma no se gana con placeres carnales.
Sino con respeto y amor propio inquebrantables.
Por estas huellas del pasado, no
pretendí acercarme más.
Te respeto, te admiro y te quiero.
No busco más de lo que puedes dar,
No pretendo exigirte más de lo que no
deseas dar.
Perdona si te he puesto en este
predicamento.
Soy la que debe mostrar el ejemplo,
por eso lo siento.
No quiero causar dolor o sufrimiento.
Te ruego que no me tomes a mal.
Solo dejame ser tu amiga sin que me tomes
a mal.
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